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  • Manuel F. Justicia

La guarda y custodia compartida

En mi experiencia profesional, he encontrado casos de derecho civil familiar de todo tipo, con problemas diversos, tales como hijos que detestan a uno de sus progenitores, o incluso madres o padres que, considerando que es lo mejor para su hijo/a, deciden no negociar en absoluto el régimen de guarda y custodia, y quedarse ellos al menor hasta que no haya, como mínimo, una resolución judicial de medidas provisionales que les obligue a actuar fuera de sus deseos.


No voy a entrar en artículos o jurisprudencia en cuanto a la redacción de la presente entrada, pues no es objetivo de este despacho que sean otros compañeros de la profesión quienes nos lean (que también pueden, e invitados están, por supuesto), sino más bien queremos sean nuestros visitantes de la web y clientes, los que puedan mínimamente informarse de la actualidad jurídica a través de una simplicidad mayor que la que se acostumbra a utilizar en este tipo de blogs.


Si bien es cierto que, hasta hace unos años, la guarda y custodia exclusiva (prioritariamente a favor de la madre) era lo usual en el 90% de los casos, hoy en día empezaba a ser una excepción (y digo empezaba, por las recientes noticias que se han publicado conforme un posible viraje de la izquierda, alejándose del pro custodia compartida).


La custodia compartida, en estos últimos años en que se ha acordado en un número mucho mayor de pleitos de derecho de familia, ha demostrado ser totalmente beneficiosa para con los menores de edad, no solo por el hecho de estar con sus dos progenitores en periodos equivalentes de tiempo, sino también porque ayudan al menor a mantener una rutina mucho más conveniente, pasando, por ejemplo, semanas alternas con cada uno de sus progenitores.


Si bien, sensu contrario, es importante matizar que la guarda y custodia exclusiva, a favor de uno de los progenitores, también ostenta sus ventajas, ante todo en pleitos en los que uno de ellos descuida totalmente sus deberes parentales, y decide, unilateralmente, hacer caso omiso de su hijo/a, sin importarle su bienestar y educación.


El derecho de familia, como la mayoria de ramas, está lleno de grises, y asimismo, muy importante en este aspecto, confiere al juez un ingente margen de maniobra, y una gran responsabilidad social, pues debe, a través de varias características tales como la economía, domicilios, tiempo libre, familias... de los progenitores, decidir cuál es el sistema de guarda y custodia que, en mayor medida, podría beneficiar al/los menor/es hijos/as de la pareja.


Concluyendo a fin de no extenderme en demasía, y a fin de dar el mensaje que quería trasladar con esta entrada, si bien siempre me he considerado pro custodia compartida, no por ello la considero aplicable a todos los procedimientos familiares. Cada caso debe ser analizado y, a partir de ahí, priorizar siempre y ante todo, el bienestar del/los menor/es.


El derecho civil familiar existe en aras de proteger los intereses no sólo de los cónyuges/pareja de hecho, sino también del/los menores involucrados. Es importante mantener siempre una línea negociadora, examinar posibilidades, y, ante todo, informar al cliente de las probabilidades, riesgos, y beneficios para con sus hijos.


En posteriores entradas profundizaré en el tema, a fin de arrojar algo de luz en diversos aspectos que creo deben ser minimamente conocidos por todos.


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