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  • Manuel F. Justicia

La hoja de encargo

En nuestro despacho, desde su creación, siempre hemos insistido en la importancia que reviste la hoja de encargo, y en su caso, la minuta de honorarios en la que se establezca el precio del servicio. Bajo mi punto de vista profesional, sin lugar a dudas este documento es el pilar central de la relación entre un abogado y su cliente, y lógicamente debe redactarse y presentarse en consonancia a la importancia que reviste.


En relación a la hoja de encargo, ésta viene a ser equivalente a una suerte de contrato entre el abogado y el cliente, en el que se establecen cada uno de los servicios que el cliente encarga al Letrado, así como todos los aspectos que sean relevantes para tal contratación. Sin lugar a dudas, cualquier cliente siempre preferirá que, desde buen principio, se le establezca por escrito y de forma clara cuál es el servicio que está contratando, cuáles son los aspectos importantes del mismo, y por supuesto, cuál será el precio total a pagar por ello.


La profesión de la abogacía, a día de hoy, por circunstancias que no detallaré para no extenderme en demasía, no mantiene la obligación de firmar la meritada hoja de encargo con el cliente. Ello se traduce en que, usualmente, los profesionales jurídicos tienden a realizar el trabajo, y posteriormente enviar una minuta de honorarios al cliente, en la que establecen lo que estos consideran es el precio que debe abonar el cliente por haber realizado dicho trámite a su favor. En otras palabras, es el propio Letrado el que, unilateralmente, establece el precio, estando el cliente obligado a abonarlo, a pesar de no habérsele cuantificado y presentado con antelación.


Sensu contrario, y de acuerdo a la filosofía que hemos adoptado en nuestro despacho, preferimos ya desde un principio dar un precio y detalle preciso al cliente, dándole opción a firmar una hoja de encargo con todos los aspectos a pactar y el precio total cerrado, o en su caso, una minuta de honorarios previa a realizar el servicio, en la que ya se haga constar de forma expresa cuál será el precio.

Mi consideración en este aspecto es que, al menos a mi como cliente o consumidor, siempre me ha agradado mantener toda la información desde buen inicio, para poder así decantarme por aquella oferta que me resulte mayormente atractiva, y lógicamente, siempre ofreceré a mis clientes aquello con lo que yo estaría más cómodo, pues nuestro principal objetivo es que todos nuestros clientes queden enteramente satisfechos, no solo con nuestro trabajo, sino también con la presentación que les realizamos del mismo.


Por todo ello, recomiendo siempre como cliente, en caso de acudir a un abogado, solicitar en primer lugar el precio de cada uno de los servicios que se vayan a realizar, así como minuta de honorarios u hoja de encargo en la que se establezcan de forma clara y precisa estos servicios, y los detalles mayormente relevantes para con los mismos.


En nuestro despacho, siempre le ofreceremos cualquiera de ambas opciones desde la primera reunión, con todas las precisiones necesarias, y por supuesto, con presupuesto cerrado y, de ser necesario y así solicitarlo el cliente, fraccionado, para que pueda abonarlo con mayor comodidad.


Recuerde siempre que, si no firma un documento en el que se establezcan los servicios a prestar y el precio de los mismos, el profesional podrá establecer a posteriori el precio unilateralmente, y usted al haber sido beneficiado de sus servicios, estará obligado a abonarlos. Pida hoja de encargo o minuta previamente, es mejor no arriesgarse.



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